En una aldea del Parque Nacional Picos de Europa tenemos una pequeña cabaña dónde vamos a descansar. Una tarde de frío y lluvia de otoño, elaboramos en nuestro obrador de leña unas Fantásticas Galletas de Mantequilla.
No sabemos si fue el aroma que desprendían o fue fruto de la casualidad, pero en la pradera que rodea la casa los animales de la aldea se reunieron al irresistible aroma de las galletas.